Cada día que pasa me doy cuenta que el pensamiento humano está pasando por momentos de gran necesidad de mentes libres, digo lo anterior puesto que hoy me encontré con varias personas de pensamiento cuadrado que no saben ir mas allá de lo que les marca su canon o dogma o como quieran llamarlo.
Pues en la mañana iba muy tranquilo a una cita de mi trabajo, a checar los avances que tenía un juicio y por casualidad me tocó estar con mi parte contraria al momento en que él también estaba leyendo el estado del proceso que llevamos. Pura civilidad.
Sin embargo y de la nada, al leer un acuerdo de los emitidos por la juez, estalla en una serie de sandeces y reclamos estúpidos, señalando la ignorancia de esta funcionaria, que cómo era posible que una persona que se dice doctor -entrecomillado con sus dedos sabios- pudiera tener semejante criterio y otras cosas más, con el solo propósito de señalar a los cuatro vientos y a voz en cuello que aquella era una tonta.
Yo no me extraño, debo decir que a veces pienso lo mismo, pero me guardo mis opiniones y en caso necesario recurro, de manera discreta pero eficaz, sin necesidad de presumir mis superiores conocimientos o mi capacidad soberbia ante los demás.
Y se preguntarán ¿A qué viene todo esto? Simple, la molestia era porque desde su posición de sabio, el abogado solicitó una serie de medidas que pretendía se le aplicaran a mi cliente, apoyándose en una interpretación bastante rigorista del código familiar que se aplica en mi estado, y la juez, una señora de sesenta años, que ha vivido innumerables situaciones y que es una persona centrada, viendo que tales medidas sólo acarrearían problemas a una niña, ya que se pretendía que las visitas entre mi cliente y su hija se dejasen de dar puesto que el señor perdió el trabajo y no hay lana para pasar la manutención, le dijo que no, y entonces, pues ardió Troya.
Todo esto es porque me quede reflexionando, cuantos pinches cerrados hay en el mundo, que defienden el poco o mucho conocimiento que tiene y que se niegan a abrirse a nuevas experiencia y formas de pensar, dogmáticos sin razón a quienes si lo leyeron algo o se los dijeron y les cuadra en su cabecita loca, defienden ese punto y creen que los demás somo idiotas porque no apoyamos su razonamiento. Lo mismo pasa en la iglesia, en la calle, en la casa y hasta en el Internet. Discusiones que se centran en querer convencerte o en convencerlos de una forma de pensamiento diferente sin que se entienda que el conocimiento es dinámico y que las experiencias tambien nos permiten cambiarlo y adecuarlo a un momento y lugar diverso a aquel en el que se dio el primer visto.
Bueno, ya me voy dado que si continuo en esta línea terminaré haciendo y diciendo lo que a otros les parecerá un dogma.